Es 31 de diciembre. Son las 23:59. Tienes las doce cosas comestibles de tu elección —porque no a todo el mundo le gustan las uvas— en la mano. La expectación burbujea como el cava que espera a ser descorchado.

¡Feliz Año Nuevo!

Y el marcador se pone a cero. 

Los logros del año pasado, cuyo cuerpo aún está caliente, caen en el olvido; entre ellos, la cantidad de libros leídos. Cunde el pánico en Bookstagram y BookTok, Goodreads presiona para que cuantifiques tus intenciones de leer este año estableciendo un número concreto de libros que deberás cumplir antes del próximo 1 de enero. 

Millones de lectores y lectoras participan en retos anuales como el de Goodreads. Son muchas las razones: porque leen muchísimo de costumbre y saben que pueden con lo que se propongan, e incluso exceder sus propias expectativas; porque leen menos de lo que les gustaría, quieren cambiarlo, y piensan que marcándose una meta podrían conseguirlo; por la presión impuesta por las redes sociales…

Hay quienes son realistas. Se marcan objetivos asumibles, atendiendo a sus circunstancias personales, a sus capacidades o a sus ritmos habituales de lectura.
Hay quienes, en el último momento, se dan cuenta de que quizás fueron demasiado optimistas todos esos meses atrás. Se estresan y buscan cualquier cosa que se lea rápido y haga relleno en los últimos suspiros del año.

Me atrevería a decir que el de Goodreads es el reto lector anual más conocido que existe, si bien no es el único. En la escala de lo intelectualmente estimulante, poner un número de libros y cumplirlo no ocupa un lugar muy alto, por lo que algunas personas buscan o crean alternativas que prioricen el contenido por encima de la cantidad. 

Dichas propuestas alternativas suelen provenir de blogs literarios de renombre —aquí un ejemplo—, usuarios de redes sociales o instituciones como las bibliotecas. Por regla general, consisten en listas de sugerencias genéricas: un libro de no ficción, una autora del continente africano, una biografía de una celebrity, un clásico… Por poner algunos ejemplos. Lo habitual es que dejen la gestión del tiempo a tu criterio, aunque también se pueden encontrar divididos por meses o semanas.

Después de tanta palabrería apuesto a que os está matando la curiosidad por saber a cuál de todos estos grupos pertenece la que escribe esto. Pues bien, yo soy de las que no participan. Igual el título de la publicación ya os había dado alguna pista.

Le he preguntado a mi humilde comunidad en Instagram y parece ser que estoy en minoría: solamente otras tres personas votaron «no» en la encuesta, un tímido 12% de los votos. Esta es una minoría de la que no me importa formar parte. Se está tranquilo en ella.

La lectura es mi hobby, un escape de la realidad, una forma de desconexión, y quiero que así permanezca. Me desagrada el factor de obligación que lleva implícito el reto lector, sea del tipo que sea. Soy una persona ordenada, pero en este caso prefiero que reine la anarquía. Leo lo que me apetece, cuando me apetece (cuando puedo dedicarle tiempo y atención, más bien, pero eso no suena tan despreocupado).

Así que no sé cuánto, ni cuándo, ni qué, pero sí que estoy segura de una cosa.

Este 2025 leeré.

2 respuestas a “¿Reto lector? Para mí no, gracias.”

  1. Avatar de M.M.M
    M.M.M

    Me encanta la manera que te expresas, excelente trabajo

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    1. Avatar de L. R. Martín

      ¡Muchas gracias! Me alegro de que te guste 😃

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L. R. Martín

A los siete años mi madre me sacó el carnet de la biblioteca municipal y aquí estamos. Graduada en Estudios Ingleses, con un Máster en Traducción y formación en Marketing Digital.