Habría que inventar nuevo léxico para describir la magnitud de los éxitos cosechados por el Eras Tour de Taylor Swift. De las palabras que se me ocurren, «inconmensurable» es la única que no se queda corta. También se podría decir que «arrasa por donde pasa». En los países visitados ha generado cifras de las que nublan la vista: solamente en merchandising, The Guardian estima que se facturaron unos 200 millones de dólares entre noviembre de 2022 y noviembre de 2023.
El Eras Tour pasó por España a finales del pasado mayo, trayendo consigo un efímero boom de publicaciones literarias en torno a la figura y la obra de la cantante estadounidense que he decidido bautizar como «LITERATOURA». Yo he leído todos los que he podido pillar —agradecimiento especial a Maria, la mayor Swiftie que conozco, por prestarme la mayoría de ellos— y aquí os comparto mis impresiones, así como las conclusiones que saco del proceso. Ha sido un ejercicio de análisis muy interesante desde el punto de vista comercial, no tanto desde el punto de vista literario.
La música de Taylor Swift ha estado presente en mi vida desde las apariciones de Love Story en los cortes publicitarios de Disney Channel por allá por 2009. Sus discos Red y 1989 me acompañaron durante largas horas de estudio en Bachillerato. Lover, folklore y mi tardío descubrimiento de Speak Now me consolaron durante la incertidumbre de la pandemia. Sin embargo, siempre me he considerado una seguidora casual de la artista, y las lecturas de las que hablaré a continuación me han aportado información que desconocía.
Apenas existen discrepancias entre estos textos, cuyo punto de partida es siempre el 13 de diciembre de 1989, fecha de nacimiento de Taylor. El punto final lo suelen poner su álbum Midnights o el Eras Tour. Dice mucho de la productividad de la cantante el hecho de que, en tan poco tiempo desde su publicación, el lanzamiento de The Tortured Poets Department los haya dejado ya obsoletos.
Al tratarse en su mayor parte de libros hechos por y para fans, todos alaban la habilidad artística de la rubia, así como la inteligencia involucrada en la planificación y gestión de cada paso que ha dado en su carrera. Aprecian el vínculo especial que ella se esfuerza por forjar y mantener con sus Swifties, sin que esto les ciegue lo suficiente como para obviar el hecho de que Taylor Swift no deja de ser una empresa y, como tal, sus estrategias de marketing pueden llegar a ser abusivas con los mismos a los que intenta cuidar.
Sin más dilación, vamos a entrar en materia. Are you ready for it?
GUÍAS VISUALES
Se trata de libros de grandes dimensiones, en tapa dura y repletos de imágenes que suelen ocupar páginas enteras. Se hacen servir de recursos visuales como por ejemplo gráficos, variaciones en las tipologías de texto empleadas, recuadros de texto de colores…
Taylor Swift Fanbook (Planeta Junior, 2024): es básicamente un especial de cualquier revista adolescente, pero con tapa dura. Indicado para los Swifties más pequeños.
Taylor Swift Icon (Libros Cúpula, 2024):
Niña prodigio. Creativa. Inteligente. Innovadora. Artista. Mejor amiga. Influencer. Fashionista. Triunfadora.
Estas son las diez facetas a través de las cuales explora Katy Sprinkel, con traducción al español de Cillero & de Motta, a la «icónica» Taylor Swift.
Leer este libro es una experiencia similar a ver un reportaje en la televisión, de mano de una autora muy bien documentada. Se centra más en Taylor como persona que en su música, a la que dedica unas pocas páginas, entrelazando algunas de sus canciones más famosas con el texto en momentos puntuales.
Mi parte favorita es su descripción de Taylor como «una poeta de la experiencia humana. Escribe sobre sentimientos complicados, errores y triunfos que atraviesan las vidas de todos nosotros» (p. 67). Sentirse identificado con sus letras es fácil y es ahí, a mi parecer, donde reside la verdadera clave de su éxito.
LIBROS ILUSTRADOS
The Eras Book. Un recorrido por la música de Taylor Swift (Cross Books, 2024): el que no es Swiftie, es porque no está bien informado. Con esta premisa nos presenta Necko Vidal su texto, que califica de apto incluso para haters que busquen fundamentos con los que argumentar el odio que sienten hacia la artista.
El elemento diferenciador lo aportan los conocimientos musicales de Necko, graduado en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Aplica conceptos técnicos a las canciones de Taylor para explicar por qué funcionan tan bien y el efecto que producen en nuestros cerebros y, para facilitar su comprensión, los acompaña de vídeos demostrativos en YouTube a los que se accede a través del código QR al final de cada capítulo.
Es el único que incluye y desarrolla la teoría fan de Karma, el disco perdido que supuestamente habría venido en el lugar de reputation de no haberse dado aquella debacle mediática con Kanye West y Kim Kardashian en 2016.
De sus 142 páginas, 24 son ilustraciones de página completa —con algunas de doble página— en el estilo realista de Inés Pérez.
Taylor Swift: Un diario swiftie (Alfaguara, 2024): el objetivo que se fija Marcos Bueno en el prólogo a su libro es llegar a entender qué hace tan extraordinaria la relación que existe entre Taylor Swift y los Swifties. Sus palabras adquieren un cariz sentimental, transmitiendo un entusiasmo contagioso que atrapa.
No se llama «diario swiftie» porque sí: aunque sus contenidos pueden ser de interés para todo tipo de lectores, sin importar cuánto sepan sobre Taylor Swift, el autor hace especial hincapié en experiencias compartidas solo por quienes, como él, han caminado de la mano junto a ella hasta la edad adulta. Cuando menciona el papel de los lanzamientos de la artista durante etapas como el instituto, la universidad o el trabajo, Marcos Bueno se dirige directamente al lector confiando en que este haya pasado por algo similar.
Entre otros elementos que no impiden la lectura, pero dibujan con más precisión al lector ideal, el texto incluye referencias que requieren un profundo conocimiento de la discografía de Taylor, además de alusiones a momentos clave en la carrera de esta que ocurrieron hace demasiados años como para que los Swifties más jóvenes los recuerden. En conclusión: no hay que juzgar las ilustraciones y los colores vivos de este libro como indicaciones del público al que se dirige.
Laia López es la encargada de acompañar el texto con 15 ilustraciones de página completa —y alguna más pequeña intercalada por ahí— a todo color, en el particular estilo que la caracteriza.
Taylor Swift: La era de la generación swiftie (Lunwerg, 2024): en una tónica similar a la del «diario swiftie», Patricia C. Agüero dedica estas palabras a sus lectores en la introducción de su libro:
Así que esta es nuestra historia, de cómo Taylor Swift creció y nuestra generación creció con ella, de cómo han pasado casi dos décadas y sigue siendo la banda sonora de nuestras vidas.
Dejaré que esta cita hable por sí misma en lugar de repetir las observaciones sobre el público objetivo que he hecho unas líneas más arriba.
El libro de Patricia C. Agüero, también ilustrado por ella, destaca por su enfoque conceptual. Escoge varias canciones que, a su parecer, definen cada una de las eras y las interpreta a través de su arte, utilizando muy pocas palabras. Es el único de todos estos libros que no se detiene en aspectos biográficos ni en cómo se tradujo cada momento de la vida personal de Taylor en sus álbumes. Las últimas páginas contienen playlists compuestas exclusivamente por canciones de Taylor para escuchar según tu signo zodiacal, otro elemento diferenciador.
El Taylor-verso (Plaza & Janés, 2024): un tomo muy completo, una especie de enciclopedia en miniatura. Para que os hagáis una idea, tiene un tamaño y extensión similar a los del Reino de la Fantasía de Geronimo Stilton. Son 284 páginas en las que Satu Hämeenaho-Fox, fundadora de Swiftian Theory, va trazando líneas entre las canciones de Taylor Swift como si de estrellas se trataran hasta formar constelaciones, confeccionando así «el Taylor-verso». Las líneas que las unen son las imágenes recurrentes que encontramos en las letras de la artista.
Las revistas para adolescentes ponen en la portada a Taylor, que ya está en la treintena, porque no ha aparecido nadie que la sustituya.
Aunque se trata de un texto muy cuidado, elaborado con un rigor académico —en las páginas finales encontramos una extensa lista de referencias bibliográficas—, considero un error la omisión de ciertos episodios de la vida personal de Taylor, supongo que derivada de un deseo de la autora por centrarse en la música y respetar a la artista. Es el caso del conflicto con el entonces matrimonio West-Kardashian que ya he mencionado más arriba, estrechamente ligado al lanzamiento de reputation, álbum que necesita de este contexto para entenderse bien.
Al mismo tiempo, me resulta incoherente que sí mencione sin tapujos la teoría fan «Gaylor», que nunca ha recibido confirmación por parte de la artista.
Maddalena Carrai —que, por desgracia, no aparece en los créditos del libro— aporta las ilustraciones, mientras que Ana Isabel Domínguez Palomo y María del Mar Rodríguez Barrena se encargan de la traducción al español.
ENSAYO
Look What You Made Me Do: Qué significa ser fan en la era de Taylor Swift (Tendencias Ediciones, 2024): terminamos con este libro, cuya elección de título me resulta algo polémica. Lo he incluido solamente para señalar el hecho de que las palabras que aparecen en portada no se corresponden del todo con el contenido de sus páginas. En ellas no encontraremos un texto centrado exclusivamente en Taylor Swift, sino más bien un ensayo sobre cómo ha ido evolucionando el concepto de fandom y la experiencia fan a lo largo de los años, mencionando a otros artistas y bandas musicales —The Beatles, David Bowie, One Direction…— para ejemplificar sus argumentos.
Tomar prestado el título de una canción de Taylor es más un reclamo, un bait para Swifties, que otra cosa. Pero si la descripción que he dado en el anterior párrafo encaja con lo que buscas o te resulta interesante, no deja de ser un texto muy informativo y de calidad.
Rocío Daniela Pereyra traduce al español las palabras de Kat McKenna.
Y llegados al final de esta publicación, tras mi maratoniana lectura de todos estos libros y la posterior preparación del contenido relacionado, me pregunto… ¿es así como se siente Taylor Swift después de sus tres horas y pico sobre el escenario?
No creo que sea comparable, pero yo, como ella, dejo el teclado con la sensación de un buen trabajo realizado, con la esperanza de haber entretenido a alguien con mis palabras y con las miras puestas en lo próximo que haré.
¡El blog debe continuar!


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