Palimpsesto. Qué palabra tan rara, ¿verdad? Tiene su origen en la antigua Grecia y la RAE la define como «manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente». A lo largo de la historia ha tenido diversas aplicaciones, pero la que nos interesa tiene que ver con el campo de los estudios literarios, donde se ha utilizado más recientemente  para referirse a la superposición de un texto por encima de otro de manera que, al ponerlos a trasluz, podamos observar las modificaciones que se han realizado sobre el más antiguo como si de un historial de versiones de Word se tratara.

Eso es lo que vamos a hacer con las tres adaptaciones cinematográficas que he escogido para analizar brevemente en esta publicación. 

Y es que la adaptación es también un tipo de traducción, no de un idioma a otro, sino entre medios radicalmente diferentes —el medio escrito y el medio audiovisual— que comunican ideas apelando a sentidos diferentes. Así, resulta inevitable que se produzcan alteraciones sobre el texto original.

Las tres películas —todas de animación— que voy a comentar han sido escogidas porque considero que, pese a su popularidad, la mayoría de la gente desconoce que están basadas en libros. 

SHREK! (William Steig, 1990) y Shrek (DreamWorks, 2001)

Empezamos por orden cronológico con la pareja más antigua de las tres. El ogro verde de DreamWorks que encandiló a más de una generación nació de la pluma de William Steig once años antes del estreno de la película. Cabe destacar la labor del equipo de animación que participó en ella, que tuvo que transformar las ilustraciones de pesadilla de Steig en un personaje que el público general encontrara feo a la par que entrañable (con mucho éxito, por cierto).

La película empieza con Shrek abriendo la puerta del baño de su ciénaga de un manotazo; el cuento empieza con los padres de Shrek echándolo de casa de una patada para que se las apañe por el mundo. A partir de ahí, la aventura es bastante similar y, en ambos casos, incluye los elementos típicos de cuento de hadas: caballero, dragón, castillo, princesa…

La princesa, sin embargo —que no se llama Fiona ni de ninguna otra manera en el texto original— no es una hermosa humana víctima de una maldición que la convierte en ogro a medianoche. Es «un espantajo de alcurnia», una «princesa repulsiva», y punto. Porque el cuento de Steig, aunque pueda parecer desagradable a primera vista por la estética de sus ilustraciones, es una bonita historia sobre la aceptación personal y la autoestima.

La aventura del Shrek original de Steig empezó y acabó en un solo libro de extensión muy breve, mientras que el de DreamWorks ha protagonizado cuatro películas hasta la fecha.

How to Train your Dragon (Cressida Cowell, 2003) y Cómo entrenar a tu dragón (DreamWorks, 2010)

DreamWorks ya había empezado a pulir historias con elementos desagradables y no podía parar. Tras convertir a Shrek en un fenómeno de masas, asumieron un nuevo reto: Cómo entrenar a tu dragón. La saga de novelas infantiles de Cressida Cowell está compuesta nada más y nada menos que de doce libros, el último de los cuales se publicó en 2015. No obstante, nos vamos a centrar solo en el primero, que es el que cubre la primera película de la trilogía de DreamWorks. 

El elemento diferenciador entre ambas narrativas que más me sorprendió fue Desdentao. En la adaptación lo presentan como un Furia Nocturna, la clase de dragón más rara y codiciada. En el libro ni siquiera existe esta denominación, y Desdentao pertenece a una de las clases de dragones más comunes. Esto, unido a las reducidísimas dimensiones de la bestia y su falta de dientes en el texto de Cowell, convierte a Hipo —que es pelirrojo— en el hazmerreír de su clan vikingo.

Las páginas del libro están ocupadas por la misión de Hipo para ganarse su lugar en el clan o, por el contrario, enfrentarse al exilio. Obtener al dragón es la primera de las pruebas; domesticarlo, la segunda. El carácter imposible de Desdentao —vago, descarado, insubordinado— le pone las cosas muy difíciles a Hipo, quien no consigue que acate sus órdenes. Nada de esto ocurre en la película, donde Hipo se dedica a entablar amistad con el dragón y ayudarlo a recuperarse de sus heridas.

Un par de curiosidades finales: en el texto de Cowell los dragones hablan una lengua particular llamada dragonés, pero solo Hipo se molesta en aprenderla. Además, DreamWorks compensa la ausencia de personajes femeninos en dicho texto con la incorporación de Astrid y Brutilda.

Robot Dreams (Sara Varon, 2007) y Robot Dreams (Pablo Berger, 2023)

Sí, la película independiente española que conquistó los Goya y los Forqué y recibió una nominación al Oscar también está basada en un libro: la novela gráfica del mismo nombre de Sara Varon. El contenido de esta es puramente visual, carente de texto escrito salvo por algunas onomatopeyas. 

La soledad, la amistad, la pérdida, el pasar página, la búsqueda de relaciones con significado… Son experiencias universales que ambos textos plasman a la perfección sin necesidad de emplear palabras. 

Mientras que la novela gráfica se caracteriza por la ambigüedad de la ambientación —quizás para reforzar la universalidad de sus temas, quizás porque se trata de literatura infantil—, Berger la concretiza para aportar a la historia de Varon unas capas extra de complejidad. La adaptación se desarrolla en una Nueva York repleta de referencias a la cultura pop y muestra los lados menos amables del mundo contemporáneo. Entre otras cosas, vemos contaminación en el fondo marino, robots maltratados por niños en la calle y un pájaro que construye su nido con basura.

Además, Berger aumenta la carga emocional. En una primera lectura pensé «pues vaya con el perro, sí que se olvida pronto de su amigo del alma». No ocurre así con la película, que te tiene al borde de las lágrimas con los intentos desesperados de Perro por recuperar a Robot. Su esfuerzo es tal que llega al punto de ser arrestado. El casi reencuentro entre ambos al final es otro momentazo kleenex.

La cantidad de historias que el cine ha tomado —y sigue tomando— prestadas de la literatura daría para miles de publicaciones como esta, pero de momento lo vamos a dejar aquí. 

Fundido a negro y entra el cartel de The End.

Referencias

Palimpsestos. La literatura en segundo grado (1989). Gérard Genette. Editorial Taurus. 

2 respuestas a “De libro a peli: tres adaptaciones animadas”

  1. Avatar de Jesús
    Jesús

    ¡Me ha encantado! (Pongo las dos exclamaciones que es un blog de lectura)

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    1. Avatar de L. R. Martín

      Y a mí me encanta que te encante 😄 ¡Muchas gracias por tu comentario!

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L. R. Martín

A los siete años mi madre me sacó el carnet de la biblioteca municipal y aquí estamos. Graduada en Estudios Ingleses, con un Máster en Traducción y formación en Marketing Digital.